“Rosa Mística”
Observando la alborada,
veo un bello blanco rostro;
tenía ojos de tristeza
y el ánima atormentada.
Hasta retumbó en mi pecho
ese dolor tan profundo
que tanto la atormentaba;
no era como sin no trechos,
no era como no distar,
era sentir la pureza
de esa impureza maldita
y por su herida llorar.
¡Pobre del alma doliente
de aquella bella doncella,
que por soledad sufría
el frío impío latente!
Tus ojos del firmamento,
acariciaban mi cor;
tus blanquísimos cabellos,
postraban cultos lamentos.
Tu santa corona de oro,
iluminaba las sombras,
sanaba a los aquejados,
consolaba lo que lloro.
Rosa Mística de mis soñares:
¡Tus lágrimas aquejan mi alma,
tus penas rugen como leones,
tus plegarias son sacras señales!
Lunes, 03 de noviembre de 2008
Juan Cruz Acosta







0 comentarios:
Deje aquí su comentario