“El son del silencio”
Y vagando por las pampas,
mi pingo cai como inerte,
y quedo con poca suerte.
Salí siguiendo perdido
como pájaro sin nido,
pero me mantuve juerte.
Cayendo el sol color sangre,
vi, a lo lejos, un pueblito,
pero por tantos delitos,
decidí quedar sentao
en los pagos del finao
y meditar un tiempito.
Dentrando en la clara noche,
me caí como chuciao
por un dolor desgraciao
que me ha desgarrao el alma,
mas, lo he tomao con calma,
y dentré a un son agraciao:
Aquí cantando las penas,
me regocijo con brillo;
prosigo el cantar del grillo
y rompo grises cadenas.
Aquí llorando las penas,
aprendí algo tan sencillo,
que es ser, con ésto, muy pillo:
recalentando las venas.
Aquí gritando las penas,
nací templando las cuerdas,
viví cantando condenas,
sufrí golpiando las puertas
y morí sin azucena.
Jueves, 27 de noviembre de 2008
Juan Cruz Acosta






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