miércoles, 25 de marzo de 2009

La baja ralea

“La baja ralea”

I

Andan por andar las hordas,
como si del mesmo averno
las ha mandao el gobierno,
por mala y cierta razón,
pero pido corazón
pa salvarme, al Gran Eterno.

II

Cantando y rogando yo ando
por calles de la desdicha,
porque dende que la ficha
me ha caido, ando con cuidao,
pues ataca el condenao
con saña y poca antedicha.

III

Son tiempos de infortunïo,
pero es la vida una rueda
que da güeltas sin fronteras
y tiempos güenos y malos
siempre hubo y siempre pasaron,
por eso espero en mi cueva.

IV

Y me habla de democracia
el mesmísimo Satán
tentando al vivo holgazán,
tentando al paisano pobre,
tentando la gula al cobre,
por más fácil gobernar.

V

Modelos de esclavitud
más añejos que mi agüela
rigen hoy como la espuela
que apura las necias bestias
a la eterna pestilencia
de vivir como el rey quiera.

VI

Versos y vanas acciones
dende el insaciable buche
cain comprando pa que escuchen,
a pobres diablos vagantes
que se venden de inorantes
pa que malditos se embuchen.

VII

Aquí los votos andantes
somos nosotros por pobres,
pero aquellos no son hombres,
son masas de delincuentes
que a cuestas del indigente,
viven como trucho noble.

VIII

Aquí la baja ralea
vive en su gran esplendor,
pues naides tiene valor
pa eliminar esa peste
y mucho puede que cueste,
pues pa pocos son montón.

IX

Entretanto, días, noches,
como relámpago pasan,
mientras aquellos repasan
cómo aplastarnos de güelta
y nosotros damos güeltas
hasta que con todo arrasan.

X

Hasta que no nos molesten
no vamos a protestar,
mas, nos vamos a cansar
de oservar tanta inmundicia
y vamos a hacer justicia,
pues cansa la de esperar.

XI

En su corcel el demonio
es imparable y tan juerte
que naides a darle muerte
es valiente de atreverse,
por eso no hay que esconderse,
pues del miedo que uno siente

XII

el Diablo bien se alimenta
y ha de tener gran coraje
aquel dichoso gauchaje
que se le enfrente al maldito,
pues el que teme un poquito,
termina siendo un rebaje.

XIII

Siempre busqué libertá
y la encontré bien ajuera
de estas tierras en condena,
y por ser un cimarrón
no soy ningun malhechor,
si no un cansau de las penas...

XIV

Que salga bravo a luchar
o viva el güeno en su rancho
y que espere que el carancho
le busque como festín
en una época sinfín
de alimentar a los chanchos.
… … … … … … … …

Sábado, 21 de Marzo del 2009

Juan Cruz Acosta

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