“Dende que he visto la luz”
Dende que he visto la luz
le canto al viento mis penas
y palpo noches serenas,
pues el mundo corrompido,
su oscuridá me ha escupido,
pa que me taje las venas.
Mi fortuna es un cadáver
que por ahi resucita,
pero es una flor marchita
y en biata ocasión me abriga...
Aunque consuelo consiga,
siempre mi dolor palpita.
El mundo no me recibe
y yo no recibo al mundo,
por decirme que ahí abundo
y no es por ningun rencor
el conservar del pudor
y no ser lo nausiabundo.
Cuando ando por los terrenos
soy los güesos raritos
cuales enroña el ojito
d'esos cránios tan carentes
de razón y ser conciente,
por eso vago limpito.
Y ande quiera que yo vaya,
me encontraré con dementes
que piensan que un indigente
es quien muere por el hambre,
cuando ellos tienen de padre
a la Hambruna de la Mente.
A muchos les diré el nombre
de mi noble corazón
y que soy pueta y cantor,
pa que salte el altanero
con su vano reir soltero
y diga: Yo soy dotor -
Hilacha. ¿Y quién te da el pan?
Entonces le digo: Escribo
todo de lo que consigo
desde mi grato pensar
por ansina alimentar
a mi alma con ser criativo...
¡Pucha... qué mental mendigo
aquel muerto de razón
y por poco corazón
va a morir en el olvido
dende que oír ha fruncido
a un gran cantor y mentor!
Ruego contento a mi corazón
y ruego corazón al contento.
¡Basta de machacar mi pobre ánima,
Pena, que ya no tengo sustento!
... … … … … … …
Sábado, 10 de enero de 2009
Juan Cruz Acosta






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