“De las superfluidades”
I
Y maldigo el día aquel
que un desgraciao zorzal
me quito el sano soñar
pa que vea las desgracias
que cain como ingrata gracia
en la vida del llorar.
II
Dende ahí ya mi cantar
es música pa los perros,
puesto que están bajo entierro
las mentes de los mortales...
¡Músicos son los zorzales!,
no sombras seso de fierro.
III
Y la cencia dijo siempre
que de los monos vinimos.
Hicimos lo que pudimos
pa saber que no sabemos,
algunos que no queremos
ser de lo que descendimos.
IV
Hoy los hombres son mujeres,
hoy las mujeres son hombres.
¡Qué alma de poco renombre
aquella que no ha nacido
ya con el seso podrido
que la que vino con nombre!
V
Me apena esta situación...
pa'l reino soy un número,
pa la gente, un energúmeno
y pa la suerte, un finao.
VI
Caminando por las calles,
bien vi a cada porquería:
La noche camina al día
y yo he de tener cuidao,
pues muy pícara ha oservao
los cobres de mi comida.
VII
Las chinas ya no son chinas,
son unas perras alzadas
que buscan la vida paga...
No esiste más el respeto,
y de roña está repleto,
donde Satán dejó plaga.
VIII
Una noturna me juí
a una nueva pulpería...
¡Qué inmundicia, Madre mía!
Terminé de ver la mugre,
era algo que de ver, pudre,
y que muy fiero jedía.
IX
Yo ayer era la barbarie,
pero hoy civilización
en la degeneración
de mi planeta querido,
donde he nacido y vivido,
donde está la maldición.
X
Aquí doy fin a mi escrito,
mas no, a mi grito de sano:
Viviendo un sueño profano,
viviendo en un mundo inmundo
prefiero soñar profundo
y que coman los gusanos.
Sábado, 13 de diciembre del 2008
Juan Cruz Acosta






0 comentarios:
Deje aquí su comentario