“Que no cese la lluvia”
Caen muy frías las gotas,
en la noche tan serena,
donde las tinieblas reinan,
y la claridad es poca.
¡Oh, luna de las diademas!
tu encanto, numen impregna.
¡Oh, que no cese la lluvia!
en mi embriagante momento.
Y que no cante el vil gallo,
pues anuncia aquella pluvia;
aquella del firmamento
de los lumínicos rayos.
¡Oh, que llueva mi inspirar,
como en este digno día,
donde domina la noche!...
Hoy canta mi razonar,
con sonido de alegría,
y su gran lírico coche.
Tiempos nocturnos pluviales,
hacen sonar mis sonares,
como cantar de cantares,
como señal de señales.
El esoterismo encanta
al encanto en su pureza,
tal como el escepticismo
la falsa verdad levanta
con todas las impurezas,
del más negro satanismo.
¡Viva mi copla viviente!
¡Viva mi lira sonriente!
¡Viva mi soneto bello!
¡Viva magno numen negro!
...Y que no pare el suspiro,
donde rëina la calma,
pues llueve aquesta armonía,
cual plasma mi alma en papiro,
y plasma el papiro en mi alma,
con mis dulces melodías.
Domingo, 12 de octubre de 2008
Juan Cruz Acosta






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