“Canto al gaucho”
-Y desenfundo mi vieja guitarra,
la afino en sol y le canto a un gaucho compañero mío-:
“Amigo mío, que rondas por los campos,
tan solitarias chacras de mis patrones,
que en las noches vagan los terrores,
porque ahí han visto al Diablo como carancho,
rojos caranchos, de vuelo bajo, y muy panchos,
pero con rara viveza pa’ escapar del gaucho,
desapareciendo misteriosamente, como aguas en las aguas,
como los aires en los aires, como llamas en las llamas…
Amigo mío, tené cuidado con ese carancho,
que bien que le gusta la carroña,
mirálo bien que si te pica te enchufa la ponzoña…
Amigo mío, mirá bien atento los cardanchos
y no los cielos, porque él más camina que vuela.
Y cuide bien de su doña,
porque éste es escurridizo y le gusta andar de vela
en noche pa’ que no le vean y ataca las chinas,
pero se defiende ante el gaucho…
Maldito será éste animal que vino de desmancho,
pa’ ser la maleza de ahura.
Tenemos que arriar las vacas
y los chanchos,
porque éste los agarra pa’ festín,
como si suyos fueran los animales…
Amigo mío, tené cuidau que éste carancho
es Mandinga, no le des manija,
que no tiene sola forma,
es vivo y flor del higo en navidad,
se te mete al rancho como sabandija
y uste’ ni cuenta se ha dau que está bajo su cobija
y le agarra en su lecho con su filoso gancho,
que es su uña y le da muerte despiadada…
Amigo mío tené cuidau que ese carancho es el Diablo…”
Sábado, 17 de mayo de 2008
Juan Cruz Acosta
-Y desenfundo mi vieja guitarra,
la afino en sol y le canto a un gaucho compañero mío-:
“Amigo mío, que rondas por los campos,
tan solitarias chacras de mis patrones,
que en las noches vagan los terrores,
porque ahí han visto al Diablo como carancho,
rojos caranchos, de vuelo bajo, y muy panchos,
pero con rara viveza pa’ escapar del gaucho,
desapareciendo misteriosamente, como aguas en las aguas,
como los aires en los aires, como llamas en las llamas…
Amigo mío, tené cuidado con ese carancho,
que bien que le gusta la carroña,
mirálo bien que si te pica te enchufa la ponzoña…
Amigo mío, mirá bien atento los cardanchos
y no los cielos, porque él más camina que vuela.
Y cuide bien de su doña,
porque éste es escurridizo y le gusta andar de vela
en noche pa’ que no le vean y ataca las chinas,
pero se defiende ante el gaucho…
Maldito será éste animal que vino de desmancho,
pa’ ser la maleza de ahura.
Tenemos que arriar las vacas
y los chanchos,
porque éste los agarra pa’ festín,
como si suyos fueran los animales…
Amigo mío, tené cuidau que éste carancho
es Mandinga, no le des manija,
que no tiene sola forma,
es vivo y flor del higo en navidad,
se te mete al rancho como sabandija
y uste’ ni cuenta se ha dau que está bajo su cobija
y le agarra en su lecho con su filoso gancho,
que es su uña y le da muerte despiadada…
Amigo mío tené cuidau que ese carancho es el Diablo…”
Sábado, 17 de mayo de 2008
Juan Cruz Acosta








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