miércoles, 30 de abril de 2008

Oda Al Humo

“Oda Al Humo”
(Ode ad fumo)


El hedor penetraba
del maldito humo del feroz fogón,
que los pastos quemaba;
grande es la quemazón,
no paraba, y seguía sin razón.

Aquel insalubre humo
aqueja el frágil Argento pulmón,
que sufre por el fumo
hecho con intención...
¿Quién provocó la gran inflamación?

Magnas ardientes llamas,
que arden sin cesar y con descontrol
largan crujientes bramas
y gas de polución,
que enferma y enceguece a mi nación...

Negras noches se nublan,
las claras mañanas se vuelven grises,
puros aires se inhuman,
se ahúman las matices,
por la quema de tallos y raíces...

Llueven las negras gotas,
caen vestigios, caen las cenizas;
tambalean las hojas
como las negras trizas,
que son lentas sutiles caedizas...

¿Y quién nos limpia el aire?...
¿Acaso nuestro haragán gobïerno?...
¿Y quién detiene el baile
del fogón del infierno?...
Inició un incendio ¿quién fue el enfermo?...

La visión volvió opaca,
los caminos parecían perdidos,
entre nube de alpaca
estaban, y al olvido
volvieron los caminos, y hubo heridos...

El humo es asesino,
el oscurecimiento de senderos,
que nubla el matutino,
vespertino y nochero
rumbo, y ahuma aquel ojo certero,

enceguece al auriga,
al mayoral, al jinete, al cochero,
a la caballería,
carretero, carrero,
maquinista, camionero, al no ciego,

provocando accidentes
de transito generando lesiones,
heridas y hasta muertes,
por las aberraciones
del incendiario de pocas nociones...

¿Qué podemos hacer?,
si solo tenemos que agüantarnos
e intentar repeler
y tratar no ahogarnos
con la humareda de los aires diarios...

Respirar no podemos...
¡Cuán grande es el extrañar de un profundo
suspirar con provechos
de un aire muy jocundo,
y que ahora respiramos lo inmundo!.

Y rogamos al viento,
a la lluvia y al tiempo... al presidente,
que nos dé un alïento,
que calme aquel ardiente
fuego que nos da aquel gas maloliente...

La floja emperatriz
nuestra, quiere esperar una tormenta,
¡qué rígida ductriz!,
que aguarda bien atenta,
un viento o pluvia que extinga la hedienta...

Y mucho no me extraña
que nada hagan los que sientan del trono,
malévolas hazañas,
con hipócritas tonos
demagógicos de falso patrono...

¿Y no hay ente vidente
en este mundo que no ve al ozono
que está en inútil muerte?,
¿Dónde está aquel abono
para la ecología, del que añoro?...

El pueblo está impaciente
para apagar las llamas infernales
que nos dan suficiente
humo para llenarles
el pecho de peste a pobres millares...

Argentina asfixiada
está y ahora vive confrontando
la maleza librada,
¡bien que la está apestando
porquería a ella que vive luchando!.

¿Y quién será buen héroe
que la salve de la mala tortura
que dan sus Dictadores
que al pueblo y a Natura
los tratan con maldad y los achuran?...

Dictadores, Doctores
o Civiles son, no son Militantes,
son Aprovechadores
de Pobres Ignorantes,
no saben quienes son los Imperantes...

Quïen impera ahora
no es Perón, solo es un gran vil Farsante
que ni mide la ola
de Pobres, Maleantes
e Indigentes que crece dominante;

¡Malditos nuestros Reyes
que nos roban, que en Domingo se escudan!
¿y respetan las leyes?
¿pacientes nos ayudan?
¿nos dan el pan?¿por nuestras tierras luchan?;

¿hoy por hoy nos socorren
con agüa para calmar las llamas?
solo nos despiporren,
demoníacas Víctimas
de su subversión y encienden las flamas...

Esas malvadas Flamas
son el Demonche de la patria nuestra,
y corren exiliadas
algunas sinïestras,
que en humadas son, del mal, expulsadas...

¿Quién sacará esta peste
que nos aqueja, y paulatinamente,
y más y más, nos preste,
despïadadamente,
de su gil ponzoña, malditamente?

¿Quién es el incendiario?
entretanto seguimos inspirando
al fumo en vecindarios
y sigue molestando...
¡Y la pureza aire, está agonizando!




Miércoles, 23 de abril de 2008

Juan Cruz Acosta

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