“Diálogo con Mandinga”
1
Y estaba sentado en un solitario cruce,
donde vi a un señor con negro traje y galero,
bajando del lúgubre zulqui acaecedero,
y esa calle de tierra se ausentase de luces.
2
Anocheciendo está, y se acerca el caballero,
y me dice- ¡Oiga amigo!¿Qué hace en estas paces
tan solo?¿Acaso anda perdido en este agorero?,
yo respondo- Clareé en este vacuo pasaje,
sin noción de donde estaba, y ni vi a un viajero
por esas zonas pasar… ¿Será por el viandero?
que ya no pasa más, pues no alimenta al guaje,
de hambre y de sed muerto han, los pobres chacareros…
3
Se veía el nublo oscuro, se venía el aguacero…
El buen hombre me dijo que suba a su carruaje,
techado y revestido con madera y finos cueros,
para que no me mojase por la fuerte lluvia…
4
El gaucho me dijo: “Nadie de estos senderos
escapa, pues es un reto y mas aun con la pluvia
que los repleta, complica y llena de incerteros”
- ¿Será para tu saciar o para tu destinar?…
¡Solo deseo charlar con usted y su bienestar!
Entonces, sorprendido le respondo al Amiguero:
¡No se por qué me salva! ¡Usted tiene un gran bienhechar!...
Y nos pusimos parlar como buenos aleros…
5
Entretanto le digo: Usted sabe, compañero,
que de donde yo vengo, es como un ruidoso lugar,
como pozo infernal, como un pateado hormiguero,
donde se mantiene el sonar del quilombo al volar…
6
…Y le pregunto, en eso- ¿Por qué hay tanto bolero
en la faz de la Tierra? ¿Por qué hay tanta necedad
en nuestro perdido mundo? ¿Y qué hay de la verdad
en nuestras ruines tierras? ¿Por qué no hay ente certero
en este astro in tenebra? ¿Por qué hay tanta nulidad?
¿Por qué el Neto no existe? ¿Y nuestro advenidero,
poseeré un buen futuro?, en este pago de maldad;
¿Por qué el Diablo ha reinado, y reina nuestro terreno?...
7
…Entonces él me responde- ¿Y qué de es tu pensar?
eso es causa del mal… un innato mal del reinar,
que crece en los Reyes, y crean un magno criadero,
de pútrida inmundicia, y el infierno es su cunero...
8
Y hermano… la Quimera, vive en su eterno vagar
en estos suelos, y destruyendo con su quemad,
sembrando la maldad, su propósito primero,
para proliferarla, haciendo el caos bien austero,
¡habrá sido un descuido! ¡Habrá sido del fallar
de un ciego guardián! ¡Un descuidado sereno
que ha hecho un gran pandemonio, con su sutil descuidar!...
Ese errar nuestro, ese errar del dejado pensar…
9
Allá no está el Cielo, es que acá está su hostelero…
Allá no está el Infïerno, es que acá está su hogar…
Allá no está el Averno, allá no está el Cielo…
Acá es el averno y el cielo, acá es el bien y el mal…
10
El bolero, la necedad, la falta de verdad,
falta de ente certero, la nulidad, el dudar
de nuestro advenidero, la maldad y el reinar
del Demonio en nuestros terrenos, siempre estuvieron,
pero ahora son vastos, que crecen, no son efímeros…
Es todo una mugre, es una porquería hasta estar
viviendo en la devastación de la humanidad,
pues ahora es en auge, el omnipotente Lucífero…
11
Y lo miré al negro cielo, y paró el lloviznar,
y se calla el tronar, y vi el nacer del alífero
resplandeciente dorado, el sol, el gran lucero,
en su amanecer, y la luz, las tierras, dominar…
12
Bajamos del carro, y el Don se saca su sombrero
y exclama en el acto – “Tu dilema del agüero
es una cuestión del más sabio razonar,
complejo saber de ínfimo conocer de entidad
alguna existente, jodido es éste sendero
de correrlo sin caer, hay que estar con buen cautelar,
para no caer en un pozo, hay que haber piel de acero
para pasar el ramal, y evitar el restregar…”
13
“Porta un gran corcho, para callar al bochinchero,
quien predica lo equívoco, quien al pedo parlar…
Porta una asta grande, para herir al traicionero,
quien fue tu gran fidelidad, quien te ha de traicionar…
Porta un sagaz facón, para hundirlo en el ratero,
quien te estaba por matar, quien se estaba por drogar,
como sus aparceros, el vivo bandolero,
¿qué ha de valer?, quien hay arrojarlo al resumidero…”
14
He aquí las respuestas, de tu duda, tu preguntar…
Yo, entonces, le pregunto- ¿Cómo, usted, se ha de llamar?
Él me responde- ¡Oh! Pero yo tengo un gran papeleo
con eso, mucho nombrar, me llaman mucho al azar,
pero… comúnmente, “Don Supay” me suelen nombrar…
Y le exclamo- ¡Qué nombrar el suyo, compañero!,
nunca lo había escuchado, no lo he de habituar…
Me expresó- “Es una voz quechua, Diablo ha de expresar”…
15
Miré de su zulqui y vi el bellísimo Liceo,
que estaba a mi derecha, entre el arcano crucero…
Veo en donde estaba el coche, y no he de nada que apreciar,
Supray había partido, y estaba yo en el tierrero,
sin rumbo, y una ilusión era, aquel gran Ateneo,
parecía muy cercano, el muy lejano Anhelar,
no lo abandoné, no dejé por muy laso estar…
Y seguí mi camino de enigmas con su inspirad…
FIN
Entre el 8 y el 16 de abril del 2008
Juan Cruz Acosta
1
Y estaba sentado en un solitario cruce,
donde vi a un señor con negro traje y galero,
bajando del lúgubre zulqui acaecedero,
y esa calle de tierra se ausentase de luces.
2
Anocheciendo está, y se acerca el caballero,
y me dice- ¡Oiga amigo!¿Qué hace en estas paces
tan solo?¿Acaso anda perdido en este agorero?,
yo respondo- Clareé en este vacuo pasaje,
sin noción de donde estaba, y ni vi a un viajero
por esas zonas pasar… ¿Será por el viandero?
que ya no pasa más, pues no alimenta al guaje,
de hambre y de sed muerto han, los pobres chacareros…
3
Se veía el nublo oscuro, se venía el aguacero…
El buen hombre me dijo que suba a su carruaje,
techado y revestido con madera y finos cueros,
para que no me mojase por la fuerte lluvia…
4
El gaucho me dijo: “Nadie de estos senderos
escapa, pues es un reto y mas aun con la pluvia
que los repleta, complica y llena de incerteros”
- ¿Será para tu saciar o para tu destinar?…
¡Solo deseo charlar con usted y su bienestar!
Entonces, sorprendido le respondo al Amiguero:
¡No se por qué me salva! ¡Usted tiene un gran bienhechar!...
Y nos pusimos parlar como buenos aleros…
5
Entretanto le digo: Usted sabe, compañero,
que de donde yo vengo, es como un ruidoso lugar,
como pozo infernal, como un pateado hormiguero,
donde se mantiene el sonar del quilombo al volar…
6
…Y le pregunto, en eso- ¿Por qué hay tanto bolero
en la faz de la Tierra? ¿Por qué hay tanta necedad
en nuestro perdido mundo? ¿Y qué hay de la verdad
en nuestras ruines tierras? ¿Por qué no hay ente certero
en este astro in tenebra? ¿Por qué hay tanta nulidad?
¿Por qué el Neto no existe? ¿Y nuestro advenidero,
poseeré un buen futuro?, en este pago de maldad;
¿Por qué el Diablo ha reinado, y reina nuestro terreno?...
7
…Entonces él me responde- ¿Y qué de es tu pensar?
eso es causa del mal… un innato mal del reinar,
que crece en los Reyes, y crean un magno criadero,
de pútrida inmundicia, y el infierno es su cunero...
8
Y hermano… la Quimera, vive en su eterno vagar
en estos suelos, y destruyendo con su quemad,
sembrando la maldad, su propósito primero,
para proliferarla, haciendo el caos bien austero,
¡habrá sido un descuido! ¡Habrá sido del fallar
de un ciego guardián! ¡Un descuidado sereno
que ha hecho un gran pandemonio, con su sutil descuidar!...
Ese errar nuestro, ese errar del dejado pensar…
9
Allá no está el Cielo, es que acá está su hostelero…
Allá no está el Infïerno, es que acá está su hogar…
Allá no está el Averno, allá no está el Cielo…
Acá es el averno y el cielo, acá es el bien y el mal…
10
El bolero, la necedad, la falta de verdad,
falta de ente certero, la nulidad, el dudar
de nuestro advenidero, la maldad y el reinar
del Demonio en nuestros terrenos, siempre estuvieron,
pero ahora son vastos, que crecen, no son efímeros…
Es todo una mugre, es una porquería hasta estar
viviendo en la devastación de la humanidad,
pues ahora es en auge, el omnipotente Lucífero…
11
Y lo miré al negro cielo, y paró el lloviznar,
y se calla el tronar, y vi el nacer del alífero
resplandeciente dorado, el sol, el gran lucero,
en su amanecer, y la luz, las tierras, dominar…
12
Bajamos del carro, y el Don se saca su sombrero
y exclama en el acto – “Tu dilema del agüero
es una cuestión del más sabio razonar,
complejo saber de ínfimo conocer de entidad
alguna existente, jodido es éste sendero
de correrlo sin caer, hay que estar con buen cautelar,
para no caer en un pozo, hay que haber piel de acero
para pasar el ramal, y evitar el restregar…”
13
“Porta un gran corcho, para callar al bochinchero,
quien predica lo equívoco, quien al pedo parlar…
Porta una asta grande, para herir al traicionero,
quien fue tu gran fidelidad, quien te ha de traicionar…
Porta un sagaz facón, para hundirlo en el ratero,
quien te estaba por matar, quien se estaba por drogar,
como sus aparceros, el vivo bandolero,
¿qué ha de valer?, quien hay arrojarlo al resumidero…”
14
He aquí las respuestas, de tu duda, tu preguntar…
Yo, entonces, le pregunto- ¿Cómo, usted, se ha de llamar?
Él me responde- ¡Oh! Pero yo tengo un gran papeleo
con eso, mucho nombrar, me llaman mucho al azar,
pero… comúnmente, “Don Supay” me suelen nombrar…
Y le exclamo- ¡Qué nombrar el suyo, compañero!,
nunca lo había escuchado, no lo he de habituar…
Me expresó- “Es una voz quechua, Diablo ha de expresar”…
15
Miré de su zulqui y vi el bellísimo Liceo,
que estaba a mi derecha, entre el arcano crucero…
Veo en donde estaba el coche, y no he de nada que apreciar,
Supray había partido, y estaba yo en el tierrero,
sin rumbo, y una ilusión era, aquel gran Ateneo,
parecía muy cercano, el muy lejano Anhelar,
no lo abandoné, no dejé por muy laso estar…
Y seguí mi camino de enigmas con su inspirad…
FIN
Entre el 8 y el 16 de abril del 2008
Juan Cruz Acosta






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