"Pecados Capitales"
La inmersa luz en la obscuridad, verás,
y en tu atardecer la conocerás,
por esos ocultos zurdos caminos, el sordo te escuchará,
y la bestia desde tus temores, su mano derecha te dará, te oirá,
y ante este mal no lucharás, él te vencerá.
Como la lujuria de ti poseerá,
como la gula te consumirá,
esas sombras ocultas en el culto ser,
que tú no has de ver.
Algo profano, algo macabro
tu alma atormenta, y mi ser alimenta
con tus fallos, que son mis vasallos
a la salvación.
Como la ira de ti dominar,
como la envidia en ti hizo,
el mal pensar, el mal andar,
¡pucha! ahora no estás cuando te preciso;
Algo inexistente en este mundo está latente,
Algo irrazonable, algo incomprensible,
algo que para ellos indeseable,
pero para mi es imprescindible, el ser conciente...
La avaricia es presente también en la soberbia,
tú nunca esto entenderás, y dudaras, y duraras,
y nunca me escucharás, pues nunca me escuchas,
y esto lo oirás en tu anochecer...
Ahora la pereza, el desgano, por querer saber te ha dominado,
espero que con estos despreciados no hacer vagaros,
te ayuden, como tanto mi saber ya sabe que nunca has razonado,
espero que tu perdición, no sea una traición,
y yo ser un fiel por ser mal sazonado...
Y luego verás, lo verás.
Nunca me has escuchado.
Nunca te he despreciado,
pero ahora ya es tarde para hacer lo deseado...
Martes, 06 de noviembre de 2007
Juan Cruz Acosta
La inmersa luz en la obscuridad, verás,
y en tu atardecer la conocerás,
por esos ocultos zurdos caminos, el sordo te escuchará,
y la bestia desde tus temores, su mano derecha te dará, te oirá,
y ante este mal no lucharás, él te vencerá.
Como la lujuria de ti poseerá,
como la gula te consumirá,
esas sombras ocultas en el culto ser,
que tú no has de ver.
Algo profano, algo macabro
tu alma atormenta, y mi ser alimenta
con tus fallos, que son mis vasallos
a la salvación.
Como la ira de ti dominar,
como la envidia en ti hizo,
el mal pensar, el mal andar,
¡pucha! ahora no estás cuando te preciso;
Algo inexistente en este mundo está latente,
Algo irrazonable, algo incomprensible,
algo que para ellos indeseable,
pero para mi es imprescindible, el ser conciente...
La avaricia es presente también en la soberbia,
tú nunca esto entenderás, y dudaras, y duraras,
y nunca me escucharás, pues nunca me escuchas,
y esto lo oirás en tu anochecer...
Ahora la pereza, el desgano, por querer saber te ha dominado,
espero que con estos despreciados no hacer vagaros,
te ayuden, como tanto mi saber ya sabe que nunca has razonado,
espero que tu perdición, no sea una traición,
y yo ser un fiel por ser mal sazonado...
Y luego verás, lo verás.
Nunca me has escuchado.
Nunca te he despreciado,
pero ahora ya es tarde para hacer lo deseado...
Martes, 06 de noviembre de 2007
Juan Cruz Acosta






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